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Soja en Argentina: las consecuencias inevitables de un modelo genocida...

26/08/2013 16:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

PrincipalContent Soja en Argentina: las consecuencias inevitables de un modelo genocida... Lun, 08/26/2013 - 15:20 17 aos de soja en Argentina: las consecuencias inevitables de un modelo genocida y ecocida

La amplia experiencia adquirida en Argentina despus de trece aos de imposicin del cultivo de soja transgnica resistente al glifosato dan la oportunidad al resto del mundo de aprender la leccin y no repetir los errores ni permitir las imposiciones que hicieron posible que Argentina se convirtiera en apenas una dcada en una “republiqueta sojera”.

En 1996 y de manera absolutamente solapada y antidemocrtica se permiti la introduccin de la soja transgnica de Monsanto en nuestros campos. Sin estudios de impacto ambiental independientes, sin ningn tipo de consulta pblica, sin ninguna discusin parlamentaria ni legislacin que la avale. Una simple disposicin de la Secretara de Agricultura cre en 1991 la Comisin Nacional Asesora de Biotecnologa Agropecuaria (Conabia) que a partir de all y con amplia participacin de las corporaciones “asesor” a la secretara sobre la aprobacin de OGM.

Ahora, mes con mes, vivimos en Argentina la emergencia de un nuevo problema socioambiental debido a la invasin territorial producida por la imposicin del monocultivo de soja transgnica de mano de Monsanto y de un puado de terratenientes y asociaciones empresariales de siembra.

Los impactos de las fumigaciones, el desmonte, el desplazamiento de campesinos, la falta de alimentos, las inundaciones y sequas, las nuevas enfermedades, son moneda corriente en las noticias pero solamente desde algunos medios alternativos aparece relacionada con la “sojizacin”.

Todo esto viene de la mano de la instalacin de una visin fragmentada de los problemas en que se ocultan las causas profundas de los mismos para analizarlos o mostrarlos, muchas veces de manera sensacionalista, pero siempre aislados y producidos casi como “fenmenos naturales”.

Por eso lo primero y fundamental es recuperar la mirada integral de la problemtica. nicamente mirando y analizando la totalidad y la complejidad de la situacin se podr llegar a alguna conclusin til para avanzar en alguna direccin y salir de la rueda destructiva en la que el modelo de agronegocio-soja-transgnicos nos ha metido.

Despus de trece aos de expansin del cultivo de la soja transgnica en Argentina las consecuencias socioambientales son una verdadera catstrofe. Presentamos un breve repaso por los datos concretos que hablan de la tragedia de la soja en el Cono Sur.

En Argentina se sembrarn en la prxima temporada 18 millones de hectreas de soja transgnica bajo la tcnica de siembra directa.

Esta superficie representa ms del 50% de la superficie agrcola del pas.

Prcticamente 100% de la soja que se cultivar es soja transgnica resistente al herbicida glifosato (SOJA RR).

La SOJA RR es propiedad de Monsanto, la mayor empresa semillera del mundo y tambin creadora del glifosato, el herbicida que se debe utilizar para sembrar la SOJA RR. Monsanto controla 90% de las semillas transgnicas que se comercializan a nivel mundial.

Monsanto declar que las ganancias generales aumentaron un 44% en 2007 con respecto al ao anterior y un 120% en el 2008 en relacin con el 2007.

Este ao se aplicarn ms de 200 millones de litros de glifosato sobre toda la superficie cultivada con soja en Argentina mientras en el ao 1996 se utilizaban 13 millones 900 mil litros.

El producto comercial cuyo principio activo es el glifosato (Roundup) contiene adems una serie de coadyuvantes que aumentan notablemente su toxicidad, fundamentalmente el surfactante poea (polioxietil amina) cuya toxicidad aguda es 3 a 5 veces mayor que la del glifosato.

Por supuesto que este uso intensivo de glifosato ya ha provocado el surgimiento de muchsimas malezas resistentes al glifosato. Algunas de las ya informadas son: Hybanthus parviflorus (Violetilla), Parietaria debilis (Yerba Fresca), Viola arvensis (Violeta Silvestre), Petunia axillaris (Petunia), Verbena litoralis (Verbena), Commelina erecta (Flor de Santa Luca), Convulvulus arvensis (Correhuela), Ipomoea purpurea (Bejuco), Iresine difusa (Iresine) y recientemente el Sorghum halepense (Sorgo de alepo) que por ser una maleza muy difcil de controlar ha despertado gran alarma.

Luego de pasar ms de una dcada negando el surgimiento de malezas resistentes, Monsanto a travs de su vicepresidente admiti este hecho y propuso una solucin: reemplazar a toda la soja resistente al glifosato por una nueva soja resistente a un nuevo herbicida: el dicamba —de hecho an ms txico que el glifosato.

Adems se utilizarn otros herbicidas y agrotxicos para controlar malezas y plagas del monocultivo de soja ya que la siembra directa requiere de la aplicacin de otros herbicidas antes de la siembra de la soja: entre 20 y 25 millones de litros de 2-4-D, otros seis millones de litros de atrazina y unos seis millones de litros de endosulfn.

Esta lluvia de agrotxicos produce tremendos impactos sobre la salud de la poblacin, animales domsticos, cultivos alimenticios y contamina suelos, cursos de agua y el aire en toda la extensin del cultivo de soja. Suman cientos los casos denunciados por distintas organizaciones e investigadores en los cuales est perfectamente documentado el impacto de los agrotxicos en las comunidades y sus producciones.

La difusin pblica de estas denuncias ha llevado a que recientemente la Asociacin Argentina de Abogados Ambientalistas solicitara a la Corte Suprema de Justicia de la Nacin la prohibicin de la fumigacin con glifosato.

Este avance desenfrenado de la soja se ha producido a pesar de que segn recientes investigaciones de la Universidad de Kansas la soja rr produce entre un 6 y un 10% menos que la soja convencional.

El monocultivo de soja repetido ao tras aos en los campos produce una intensa degradacin de los suelos con una prdida de entre 19 y 30 toneladas de suelo en funcin del manejo, la pendiente del suelo o el clima.

Cada cosecha de soja extrae ao a ao miles de toneladas de nutrientes de nuestro suelo que se exportan. Slo como ejemplo podemos citar que cada ao se van con la soja un milln de toneladas de nitrgeno y 160 mil toneladas de fsforo.

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Tambin cada cosecha de soja que se exporta se lleva unos 42500 millones de metros cbicos de agua cada ao (datos de la temporada 2004/2005) correspondiendo 28190 millones a la pampa hmeda.

Cada ao se deforestan en Argentina ms de 200 mil hectreas de monte nativo por el avance de la frontera agrcola debido fundamentalmente a la expansin del monocultivo de soja.

Considerando que cada 500 hectreas de soja requieren de un trabajador rural es evidente la expulsin de trabajadores rurales y campesinos de los territorios donde se cultiva.

Los grandes productores sojeros estn obteniendo ganancias extraordinarias. El Grupo Los Grobo que declara cultivar 150 mil hectreas en Argentina y en todo el Cono Sur (Paraguay, Brasil y Uruguay) apuesta a controlar 750 mil hectreas.

El modelo sojero produce una enorme concentracin de la tierra en pocas manos ya sea por la adquisicin de la tierra por grandes productores o por su arrendamiento por los “Pooles de Siembra”. Como consecuencia en los ltimos 10 aos se han perdido ms del 20% de los establecimientos productivos.

La obvia consecuencia de esta concentracin es que ha disminuido de manera dramtica la produccin de alimentos bsicos para nuestro pueblo. Por citar slo un ejemplo: el nmero de explotaciones lcteas disminuy 50 por ciento entre 1988 y 2003, pasando de 30 mil a 15 mil.

En el caso del algodn su produccin disminuy en un 40% en la provincia de Chaco y un 78% en la provincia de Formosa como consecuencia del avance de la soja.

Miles de campesinos son expulsados violentamente de sus tierras para imponer este modelo y son criminalizados por resistir los desalojos y el avance de la soja. El Mocase-vc y el Movimiento Nacional Campesino Indgena permanentemente denuncian la persecucin de campesinos del movimiento a causa de resistir la expulsin de sus tierras en forma violenta para imponer el cultivo de soja.

Finalmente es fundamental tener presente que la introduccin de la soja transgnica en Argentina fue el mecanismo elegido por Monsanto para inundar de transgnicos el Cono Sur ya que fue desde Argentina desde donde se comercializ de manera ilegal la soja transgnica a Brasil, Paraguay y Bolivia (pases en los que el cultivo de los transgnicos estaba prohibido), inundando estos pases de transgnicos e imponiendo as, a partir de la contaminacin, la Repblica Unida de la Soja que poco tiempo despus publicitaba Syngenta.

Quin gobierna la Repblica Unida de la Soja?

Los tibios intentos de las frgiles democracias latinoamericanas por poner algn lmite al poder econmico dominante generado por dos dcadas de globalizacin y neoliberalizacin econmica han encontrado en los ltimos meses un topetazo contundente en la perversa alianza de grandes terratenientes con las corporaciones del agronegocio que estn actuando de manera brutal en todos los pases del Cono Sur.

No se trata aqu de hacer un juicio sobre los gobiernos democrticos de la regin, ni de evaluar su capacidad de transformacin de la realidad o su compromiso con los pueblos latinoamericanos. Dejamos esto para los pueblos que desde sus propios procesos van respondiendo y creando espacios para responder y construir nuevas realidades.

Sin embargo creemos que no es posible pasar por alto algunos hechos, unos notoriamente pblicos y otros que apenas ocupan algunas columnas en los medios; todos aparentemente desconectados entre s pero profundamente ligados en una raz comn que es la de someter a los pueblos, controlar su agricultura y su alimentacin ocupando y destruyendo sus territorios.

Un hilo comn atraviesa todas estas noticias y se fortalece como metfora aleccionadora de las pretensiones de estos sectores: la soja [soya] transgnica y su invasin de territorios en el Cono Sur intenta ser, de hecho, la “Repblica Unida de la Soja”.

As, el lock-out patronal de los terratenientes sojeros de la Argentina que ocurri en 2008 mostr la senda de lo que luego en Bolivia se convirti en una feroz agresin cargada de odio, desprecio por la vida humana y racismo contra los pueblos originarios.

All aparece en escena como uno de los principales dirigentes de la “Media Luna” el presidente del Comit Cvico pro Santa Cruz, Branco Marinkovic, que “casualmente” resulta ser uno de los grandes productores de soja de la regin.

En los das de pleno recambio democrtico que llen de esperanzas al pueblo paraguayo, el pas se vio tambin brutalmente conmocionado por la represin contra campesinos que incluso llev a la muerte al campesino Bienvenido Melgarejo y con los grandes terratenientes anunciando que van a recurrir a las armas para defender sus latifundios.

En Uruguay y en medio de suaves presiones gubernamentales para establecer restricciones sobre el incremento de las reas para el cultivo de soja con la creacin de un Plan de Produccin Agrcola tambin los grandes sojeros hicieron or su voz y sembraron de amenazas los grandes medios.

Desde sus autoridades, Brasil ya se rindi a los transgnicos y ha convertido a la ctnBio en una puerta de aprobacin automtica de todo los que las corporaciones desean.

Uruguay levant la moratoria a la aprobacin de nuevos transgnicos y abri as las puertas para el ingreso de las “nuevas” mercancas transgnicas de Monsanto. No es casual que la soja transgnica aparezca en muchas noticias: es simplemente un instrumento del control corporativo de la agricultura y el control territorial que llega de la mano de las agroempresas y sus patrones, los grandes productores y las corporaciones transnacionales.

Por supuesto que cada uno de estos actores tiene mecanismos de accin diferenciados: las corporaciones permanecen silenciosas y hacen sus negocios mientras invierten enormes sumas en publicidad en los medios masivos de comunicacin de manera de tenerlos siempre a su favor y que nunca se publiquen en ellos los cuestionamientos pblicos que reciben. Tambin son quienes logran los apoyos de Estados Unidos en aquellos casos en que se necesita la intervencin poltica directa o bajo las sombras.

En cambio, los grandes productores sojeros son los que hacen el trabajo sucio con distinto grado de brutalidad, pero siempre brutalmente demuestran su desprecio por la vida y la dignidad humana para consagrarse al nico dios que conocen: el Dios Dinero. Entonces ellos s pueden cortar rutas, desabastecer ciudades, asesinar campesinos o dividir un pas.

La Repblica Unida de la Soja permanece con sus murallas altas y su reino de especulacin y muerte en el poder. Puede ser que detrs de la cada del muro financiero del capitalismo global tambin empiecen a caer las murallas de esta Repblica. Los pueblos estn listos para seguir hacindose cargo de sus vidas y su alimentacin.fuente

Mas Info:http://buenasiembra.com.ar/ecologia/articulos/los-ninos-fumigados-de-la-soja-1032.html


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noticiasdislocadas.com
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