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Tarde para volver 17

22/11/2009 09:18 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Continua el capitulo 7

-Por supuesto, tu invitación suena genial, y si bien estoy casi comenzando una relación sentimental, todavía no ha pasado nada entre ambos, así que tengo toda la libertad del mundo para ir. Y a que se debe tanto festejo?-

-Es que me voy de Madrid. No aguanto este clima. Este verano ha sido sofocante. Y me comentan que todos son iguales. Y ahora, todavía no ha comenzado el invierno y el frío es intolerable. En Ecuador estaba acostumbrado a un clima tropical. No tuve inconvenientes en Ibiza para adecuarme, porque casi no había diferencia, pero aquí chico, no lo logro. Además ya me han aclarado que va a haber nieve. Y mucha y por mucho tiempo. Y que suele haber tormentas fuertes. No evalúe todo esto cuando elegí venir aquí, pero no es para mí-.

-Y adonde irías ahora? Volverías a Ibiza?-

-No, me han hablado de Tenerife. Dicen que en el sur el clima es maravilloso, que el verano es a veces muy caluroso, pero tolerable y que el invierno es mejor que el de Ibiza. Además casi nunca llueve. Y como si esto fuera poco, me han dicho que hay mucho trabajo disponible-.

-Suena muy bien lo que estas diciendo-.

-No pienso cambiar mi número de móvil. Cuando quieras probar, sólo llámame y te comentaré como está la situación, te parece?-

-Me parece. A que hora es la fiesta-.

-Tú llega cuando puedas, pero calculamos que comenzará a partir de las ocho de la noche-.

-Allí estaré. Tengo que llevar algo?-

-No repartiremos los gastos entre todos. Te espero-.

Y por supuesto que no faltó y disfrutó de la noche y la orgía como todos.

Al día siguiente, llegó tarde al trabajo. Tenía una fuerte cefalea pese a haberse tomado su paracetamol.

Después del mediodía comenzó a sentirse mejor lo que lo alegró mucho, porque no quería que a la salida, cuando se encontrara con Mabel, ella lo viera mal.

Alex nunca se olvidaba de llamar a su tío John. Seguía haciéndolo con la misma regularidad de siempre. John desde hacía ya un tiempo, había notado que Alex estaba muy distinto y le preguntó sobre el cambio.

Se animó a decirle que se había mudado a Madrid, que tenía un empleo con nómina que lo había obligado a abrir una cuenta bancaria, y que tenia móvil desde hacia cuatro meses. Y agregó que durante ese tiempo, no había tenido ningún inconveniente.

Le dio el número a su tío para que pudiera llamarlo cuando quisiera.

-Hazlo tranquilo tío- le había dicho con total convicción. -Estoy completamente seguro que puedo vivir en España con total libertad, que ya no necesito ser invisible-.

Le contó también de su relación con Mabel y como poco a poco, gracias a su ayuda estaba intentando alejarse del alcohol y las drogas.

John no tardó en darle las buenas nuevas a sus padres, quienes por primera vez de mucho tiempo sintieron que las cosas se estaban encaminando nuevamente para su hijo.

En la siguiente llamada, su tío le propuso que analizara la posibilidad de estudiar filología inglesa.

-Si te decides, piensa que yo podría ayudarte cuando te recibas. Dominas bastante el español y no te resultará complicado el estudio. Inténtalo y verás- le había dicho con mucho entusiasmo.

A Alex le gustó mucho la idea. Cuando volvió al departamento se lo contó a Mabel. Ella se entusiasmó más rápidamente que él y le propuso que ambos hicieran la carrera juntos.

-Será espectacular estudiar juntos Alex- le había dicho Mabel. Tú me corregirás la gramática inglesa y yo haré lo mismo con la española.

-No podríamos formar un dúo mas completo. Sobre todo, porque entre gramática y gramática, podemos empezar besándonos y terminar juntos en la cama. Qué te parece?-

Alex asintió con un beso. La idea de su tío no estaba mal, pero la de Mabel le pareció fantástica.

Fueron a averiguar los planes de estudio a la universidad Complutense de Madrid y a la UAH de filosofía.

Trajeron los planes de ambas facultades para leerlos con tranquilidad en la casa. En la primera la carrera duraba 5 años y en la segunda 4.

Compararon los planes y optaron por la Universidad Complutense.

-Si vamos a hacer algo, hagámoslo bien- había dicho Mabel con mucho entusiasmo.

Ya no somos adolescentes, que harían cualquier cosa, por obtener un título con el menor esfuerzo posible.

Pero somos lo suficientemente jóvenes como para tomarnos todo el tiempo necesario. Alex estuvo completamente de acuerdo. Su novia tenía un excelente razonamiento.

Comenzaron a prepararse para las pruebas. Mabel cumplía estrictamente con lo convenido. Cuando se sentían cansados de estudiar, comenzaba dándole un beso en la boca y terminaban en la cama.

Se presentaron a las pruebas de acceso a la universidad en el primer curso que se abrió. Aprobaron sin esfuerzos, aunque no con notas muy elevadas.

John llamaba a su hermano cada vez que tenía alguna novedad de Alex. Cleve y Kelly estaban sumamente felices. Desde hacía un tiempo todas las noticias que recibían de su hijo eran buenas. Eso hacía menos triste la distancia.

Después de dar los exámenes decidieron ir a visitar a su tío John a Barcelona.

Allí se habían informado sobre todo lo relacionado a su estudio, y recolectaron muchísimo material, que les había facilitado su tío.

John se sentía feliz al ver a su sobrino y su novia tan entusiasmados. Que alguien quisiera estudiar lo mismo que a él le apasionaba, siempre lo ponía contento ya que a su hijo nunca le había gustado la idea de estudiar esta carrera.

Les prometió toda la ayuda que pudiera brindarles. Habló con muchos de sus conocidos hasta obtener una beca de estudio para uno de los dos.

-No pude conseguir dos becas- les dijo, pero una les facilitara bastante la economía-.

Alex y Mabel estaban agradecidos y contentos y pusieron todo su entusiasmo en hacérselo saber a John.

Alex no había tenido muchas oportunidades de conocer a su tío.

Sólo cuando iban de vacaciones a visitarlo, o cuando por el contrario, élvenia a visitarlos a Inglaterra.

Le había parecido siempre que a su tío no le importaba mucho su familia. Que se consideraba superior a su hermano, por ser un profesional.

Hoy se daba cuenta cuan equivocado había estado. De ninguna manera se consideraba superior por ser profesional, y mucho menos menospreciaba a su hermano por no serlo.

Estuvieron todo el fin de semana en Barcelona. El tío los llevó a conocer los alrededores.

Fueron a Cadaquez a visitar el museo de Dalí.

Se quedaron maravillados con La Sagrada familia, de Gaudí.

No podían entender, cómo, una obra de esa magnitud y esa belleza no encontraba quien le financiara su acabado.

Ambos vinieron maravillados con todas las obras de Gaudí en general.

La que más les había impactado a los dos, había sido La Pedrera.

Era tan extraordinariamente rara, pensaron, que su belleza superaba toda esa rareza.

Volvieron a Madrid con la certeza de no estar tan solos en ese país. Habían encontrado una familia.

Cuando ya había comenzado con sus estudios Alex se animó a llamar por primera vez a sus padres.

Se sentía tan seguro en este país! Se movía tan libremente en él, que no pensaba que pudiera existir algún peligro.

Cuando Kelly atendió el teléfono y reconoció la voz de Alex, se quedó impactada. No esperaba esa llamada pero Dios sabe cuanto la necesitaba!. Escuchar la voz de su hijo al otro lado del teléfono fue como recibir un regalo directo de las manos de Dios. No pronuncio su nombre cuando con voz trémula y entrecortada por la emoción le dijo –cómo estás?-. No sabía bien que preguntarle. No sabía si podía hablar con libertad. Nunca supo si sus teléfonos habían sido intervenidos.

Alex, en cambio, sin ningún temor le preguntó –Cómo estás mamá?-

Kelly seguía sin querer pronunciar su nombre. –Desde donde me llamas?- fue lo único que se atrevió a decir.

-Desde Madrid, mamá. Por favor no tengas más miedo. Háblame con tranquilidad. Han pasado 3 años. No creo que los teléfonos estén intervenidos todavía, si es que lo estuvieron alguna vez-

-No puedo hablar, no esperaba que me llamaras y me siento paralizada-

-Te entiendo mamá. Hace mucho tiempo que estoy pensando en hacerlo y por supuesto el miedo lo fue retrasando. Pero hoy, decidí que iba a llamarte y lo hice. La idea es convencerlos para que vengan a visitarnos.-

-Te parece? -.

-Me Parece. Estoy convencido que la policía no puede estar tanto tiempo sobre mi pista. Por favor, habla con papá y convéncelo. No saben cuánto necesito verlos!-

-Nosotros también lo necesitamos hijo.-

Siguieron hablando hasta que Alex hizo que Kelly se sintiera tranquila por la llamada y convencida que podían viajar a España.

-Te llamaré nuevamente en dos días para que me digas cuando piensan venir-

-Estaré esperando tu llamado-.

La siguiente vez que habalron Kelly estaba más relajada. No la habían citado de la comisaría por lo que deducía que la conversación que había mantenido con su hijo no había sido escuchada.

Le contó que a su padre, en un primer momento, le había parecido una locura no solo la llamada sino la propuesta, pero al ver que con el paso de las horas no recibían ninguna citación para declarar, se fue tranquilizando.

Había hablado en su trabajo y le habían concedido tanto a él como a Bob las vacaciones por lo que a fin de mes irían a Madrid.

-Hoy va tu padre a comprar los pasajes. Cuando lo haya hecho te daré la fecha exacta

y la hora y número de vuelo. Dame tu número. Yo te llamaré- le había dicho su madre.

Alex tuvo que explicarle la mentira que le había contado a Mabel con respecto a su relación. –Ahora le diré que hemos hecho las paces y que vendrán a visitarnos. Odio mentir a la mujer que amo, pero no tengo otra opción por el momento. No se si ella podría entender todo lo que pasó y temo tanto perderla! No sabes lo que significa en mi vida, mamá.-

Continuaron hablando durante un largo tiempo. Ambos necesitaban contarse tantas cosas!.

Al día siguiente Kelly les confirmo la fecha y el vuelo.

Aunque todavía no tenían vehículo propio, ambos fueron a esperarlo al aeroperto.

Fue en este momento cuando Kelly conoció a Mabel y todo lo que había hecho y seguía haciendo por su hijo.

Pocas horas después de su llegada Mabel estaba absolutamente segura que Alex no había sufrido nunca ni abusos ni maltratos. La actitud de sus padres era afectuosa, comprensiva y llena de calidez y ternura. De ninguna manera tenían aspecto de padres maltratadores, por lo que dedujo que la causa que había alejado a Alex de su hogar era definitivamente otra. –Algún día se animará a contármela pero si eso no ocurre, es parte de su pasado y yo lo único que tengo que tener en cuenta es su relación actual con ellos- se dijo con convicción.

Los Gudez jamás habían estado en Madrid. Cada vez que iban a España, se quedaban en la casa de John por el tiempo que duraban sus vacaciones.

Por eso se dedicaron a salir casi todos los días.

Todos pudieron ver a Alex tan feliz que sintieron que todo lo pasado se desdibujaba en sus memorias para dar paso a este presente.

Compartieron dos semanas muy intensas.

Bob volvió a reencontrarse con su hermano. Había terminado el instituto y decidido que no quería seguir estudiando, por lo que se había empleado en el negocio donde trabajaba su padre. Alex trató de hacerle entender que era un error que abandonara sus estudios, pero Bob ya no era el hermanito menor que hacia caso de sus consejos.

Les costó mucho separarse nuevamente, pero ahora sabían que podían volver a verse y llamarse por teléfono directamente, sin usar de intermediario a John y enviarse mail.

La distancia física que los separaba ya no se sentiría con tanta intensidad.

El contacto a través de Internet, sobre todo usando la cámara web, permitía a todos estar permanentemente al tanto de las actividades diarias de cada uno.

Que diferente se sentían ahora los padres y su hermano.

Ya no tenían lacónicas noticia del perrito, sino larguísimas conversaciones personales. Bob le contó a su hermano que estaba de novio en serio por primera vez.

-De verdad, es la primera vez que quiero estar solo con una chica- le había dicho.- Me resulta extraño, porque me gustaban las aventuras cortas, pero estoy muy feliz a su lado-. A Alex lo puso muy contento la noticia.

Conoció a su novia por Internet. Le pareció una chica muy dulce pero, comparada con Mabel, tuvo la impresión que le faltaba algo. Debe ser que hay un algo indescriptible en Mabel, eso que he oído que muchos llaman “esencia latina” que hace que las palabras, los abrazos, los besos sean diferentes. Se alegró que él pudiera disfrutar de esa esencia.

Cuando terminó la conexión con ambos, se alejó del ordenador para ir a darle un beso y encontrar ese algo que siempre estaba a su disposición. Y nuevamente Alex le dio gracias a la vida por haberle puesto en su camino a Mabel.

Al año siguiente los padres volvieron a visitarlo, esta vez sin Bob.

Mabel había tenido que viajar de urgencia a Uruguay pues su padre, que padecía de cáncer linfático, se encontraba muy mal.

Kelly lamentó muchísimo no poder volver a conversar con Mabel. Realmente quería a esa chica! Y pese a que había querido mucho a Sophie, sentía una inmensa felicidad al pensar que ahora era Mabel la que compartía la vida de su hijo.- Definitivamente, no tengo ninguna duda que me gusta más Mabel-. Se lo hizo saber a su hijo, quien con una sonrisa y un beso le dijo: -gracias mamá-.

Pero el hecho de que ella no estuviese provocó una situación muy provechosa para Cleve, Kelly y Alex.

Pudieron hablar con tranquilidad sobre todo lo vivido en los años que Alex pasó en Ibiza. Quisieron recuperar el tiempo perdido sin comunicación directa.

Los padres no podían creer cómo su hijo había caído en un pozo tan profundo en Ibiza! Cómo había permitido que su entorno y las drogas hubieran hecho estragos en él!

Alex ni siquiera intentó disculparse, pero recordó aquella mañana en la que despertó desnudo junto a su compañero y pensó que si a sus padres les costaba tanto entender lo de las drogas no quería ni siquiera imaginar lo que les habría costado entender eso. Sobre todo a su padre. Les habló mucho sobre sus frecuentes pesadillas del las cuales ambos estaban al tanto pues Mabel se lo había comentado a Kelly, con lujo de detalles, el año anterior.

Les dijo que casi siempre estaba Sophie en ellas, que algo terrible le pasaba que le hacía clamar por su ayuda, ya que por distintas situaciones, porque no siempre era exactamente el mismo sueño, él no lograba ayudarla.

Les preguntó a sus padres si sabían algo de ella. Le respondieron que después de haberle contado lo de su ingreso a la secta, jamás habían vuelto a comunicarse. Lo mismo había sucedido con Pete.

Alex supuso que estarían lo suficientemente enojados con él como para poder interesarse sobre su vida. Jamás imaginó lo que en realidad había pasado. Cómo podía imaginarlo!

Como siempre sus padres se fueron con la eterna tristeza que provoca la separación, pero muy contentos por el tiempo compartido, por todo lo que habían conversado y sobre todas las cosas, por dejar a su hijo tan alegre después de todo lo que le había tocado vivir.

Mabel regreso de su viaje dos días después de la partida de sus padres.

Ella también lamento no haberlos podido ver. Le gustaba mucho Kelly, le encantaba hablar con ella. A través suyo Mabel había conocido muchas cosas acerca de Alex, sobre su infancia y juventud.

Alex la encontró mucho mejor de lo que esperaba.

Su padre había experimentado una de esas raras mejorías que a veces tienen los pacientes cancerigenos y que ni los médicos logran explicar cómo sucede.

Mabel sabía que tenía los días contados, pero agradecía a Dios este tiempo de regalo que había querido ofrecerle.

Lo había dejado bastante animado.

Había encontrado a su familia apesadumbrada cuando llegó a Uruguay, puesto que todos pensaban que eran los últimos días juntos pero, para cuando regresó a Madrid, esa tristeza se había transformado en alegría, provocada por la esperanza que despertaba su mejoría.

Eso le parecía un verdadero regalo de la vida. Y Mabel lo agradecía, sobre todo porque su padre no tenía dolor.

Tuvo que ponerse al día con sus estudios. Alex le tenía una compilación de todas las tareas que se había perdido mientras estuvo fuera.


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