Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Edelweys escriba una noticia?

Tarde para volver 2

11/11/2009 11:52 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Continuacion de la novela. Solo a quien le interese continuarla

Le dijo además que Alex le había confesado que había encontrado tanta paz, tanta serenidad y tanta dulzura en la sonrisa que ella le dispensaba, que sin darse cuenta, sintió que ya no quería alejarse nunca de su lado. Que sentía que ella era un verdadero remanso de paz que lo despertaba a una vida mejor.

Le explicó cómo habían decidido irse a vivir juntos, cuando casi no se conocían todavía.

-Yo alquilaba un piso con dos chicas a las que conocí respondiendo a un anuncio en una biblioteca, como hacen la mayoría de las personas que emigran solas, y él compartía con dos muchachos que desconocía hasta el momento que comenzaron a vivir juntos. Por eso pensamos que si teníamos que compartir con alguien para poder alquilar, lo mejor que podíamos hacer era compartir entre nosotros. Así fue como nos decidimos, sin pensarlo demasiado. Simplemente nos pareció una idea lógica y hoy, no dudo que lo fue-

La idea de irse a vivir juntos, que había nacido en un principio como una manera de liberarse de esas personas con las que compartían una amistad relativa, nacida sólo por las circunstancias, no les había permitido darse cuenta que, en realidad, lo que les había hecho tomar esa decisión, era lo que sentían el uno por el otro. Una atracción que traspasaba los niveles del sexo físico. Una necesidad el uno del otro muy fuerte y un deseo de tener una vida en común.

Le comentó que la elección del departamento había sido tomada porque estaba muy cerca del trabajo.

Sus horarios coincidían, lo que les permitía diariamente ir y venir juntos, tomados de las manos, aunque ya ninguno de los dos fueran adolescentes.

Y siguió contándole como juntos, también, preparaban la cena, y que generalmente eran comidas rápidas. Alguna hamburguesa, un entrecot, un omelette, una pizza. Eso sí, siempre acompañaban su comida con una ensalada o vegetales hervidos.

-Alex me fue acostumbrando a esta asociación pues me dijo que tú jamás preparabas una comida sin ellos, y me enseñó a comer vegetales diariamente- le dijo.

Kelly se sintió muy halagada con esta observación pues ella consideraba que los vegetales eran el principal alimento para vivir una vida saludable y pudo comprender de esta forma que su enseñanza había sido escuchada por su hijo.

-Al principio, me había resistido, pues prefería otro tipo de acompañamiento, pero luego comprendí lo saludable de la dieta y la adopté, y hoy me alegro mucho por el cambio. Aquí, en España, están haciendo mucho hincapié en la dieta baja en grasas y me han convencido de lo importante que es si queremos estar saludables. Los días que no tenemos que ir a trabajar compartimos los preparativos de una comida bien elaborada. A los dos nos gusta cocinar, pero también la acompañamos con muchos vegetales- le acotó sonriente. -Hemos comprado libros de recetas inglesas y uruguayas y las combinamos-.

Las charlas de este y otro tipo continuaron sin cesar entre las dos y eso las llevó a conocerse con bastante profundidad.

Por su lado Cleve y Alex también conversaron bastante. Tenían tres años de ausencia para contarse.

Alex le contó cómo, con mucho cariño, Mabel le fue enseñando que sus hábitos alcohólicos y de drogas no lo llevaban por buen camino.

-Cuando yo le expliqué que había empezado a usarlos, tal vez un poco indiscriminadamente, cuando las pesadillas me atormentaban casi todas las noches, tuvo una idea tan dulce que me dejó casi sin aliento-, le dijo emocionado a su padre.

-Besándome tiernamente me dijo que, cuando esas pesadillas comenzaran, me abrazara fuertemente a ella, que no le importaba si estaba durmiendo y la despertaba. Que buscara en su abrazo el calor necesario para tomar conciencia que, sólo eran eso, pesadillas, y ya no sintiera esa inquietud que me llevaba a desvelarme. De una manera muy sutil me ayudó a comprender que su abrazo sería mucho más efectivo que las drogas o el alcohol.- le comentó emocionado a su padre.

-Mabel fue la única mujer que en lugar de salir corriendo, asustada, me ofreció ayuda y compañía y nunca voy a poder terminar de agradecérselo-.

Alex no sólo reconocía el valor sino que se maravillaba por esta actitud de parte de ella, en la que dejaba bien claro su sensibilidad y el amor que sentía por él.

-Lentamente me fue convenciendo con ternura y besos, y, aunque no fue de un día para otro, consiguió sus propósitos- rió.

-No habían pasado muchos meses de estar juntos, cuando dejé por completo la marihuana. Poder desprenderme del alcohol fue mas problemático probablemente, porque desde los 16 años, acostumbraba a emborracharme junto a mis amigos cuando salíamos los fines de semanas en busca de chicas con quien vivir la aventura de una noche- y agregó -Las discotecas incitan a casi todos los adolescentes a hacerlo. Y yo no era ni más ni menos que simplemente eso, un adolescente más. Por eso en este tema habíamos firmado un acuerdo. Sólo me emborracharía en fiestas o en ocasiones especiales-.

Cleve lo escuchaba muy atentamente, especialmente porque nunca había visto a su hijo tan enamorado.

-Yo acepté la propuesta, pero tengo que reconocer que al principio la dejaba de lado con mucha frecuencia, emborrachándome cuando me reunía con algunos de mis amigos. Fue entonces que ella endureció sus términos y me espetó a cumplir con lo pactado o de lo contrario, pese a que no era su deseo, no iba a continuar con la relación. Por ese motivo, me fui adaptando a estas reglas y, cumpliéndolas con regularidad, aunque tengo que reconocer que me costó mucho- dijo con gesto de angustia. -No quería perderla y sabía que ella no me estaba simplemente amenazando. La creía capaz de abandonarme y a esta altura de la relación me hubiera sentido terriblemente desolado- y continuó -Y con mucha valentía y tesón, consiguió sus propósitos- espetó alegre.

-Al cabo de un año me ajustaba a esas reglas establecidas y le agradecía a Mabel todo lo que estaba haciendo por mi. Por supuesto me sentía mejor sin abusar del alcohol y no usando drogas!. Logró que cambiara mi vida y comencé a sentirme fortalecido a su lado, consiguiendo recuperar mi autoestima, que te garantizo que la tuve perdida por mucho tiempo- exclamó con tristeza.

-He seguido teniendo algunas pesadillas, pero no tan frecuentes, y siempre encontré el abrazo cariñoso de Mabel para salir de ellas- afirmó.

Cleve, al principio, no podía creer que existiera una persona así, capaz de dar tanto por amor, y se lo hizo saber a su hijo. -Cuídala mucho- le había dicho, - personas como ellas hay muy pocas y es una bendición que te haya tocado en el reparto. No cometas un error que te haga perderla-.

-Tengo toda la intención de cuidarla, papá no te preocupes. Yo también tengo muy claro lo que me acabas de decir y ni siquiera por un instante dudes que no haré todo lo que pueda por vivir el resto de mi vida junto a ella- respondió Alex.

Cuando Kelly unió los relatos de ambos, comenzó a sentir por Mabel respeto y admiración. Su cariño fue aumentando a la distancia y hoy, al ver a su hijo, no pudo menos que recordar cada detalle de todo lo que le concernía y volver a dar gracias en silencio.

Alex recorrió lentamente con la mirada cada rincón de la casa. Quería reencontrarse con cada objeto que había sido parte de su vida y que hacía 5 años no veía.

No había habido cambios. No que al menos él pudiera notar. Todo parecía igual a esa última noche que había estado allí.

Sólo faltaba su hermano que todavía no había llegado del trabajo.

Le pareció extraño pensar en su hermano ya hecho un hombre! Lo había dejado cuando tenía 14 años.

Lo había visto solo dos veces desde entonces, en las dos oportunidades que él viajara a España.

Sintió que le dolía la mejilla al recordar la bofetada de su padre.

No podía creer que hubiera pasado tanto tiempo y tantas cosas en su vida!

Esa noche fue un reencuentro con su adolescencia. Los cuatro sentados a la mesa, recordando tantos momentos juntos y tantos separados!

Pero se sentía extrañamente distinto.

Como si ya no perteneciera totalmente a ésa, su familia.

Le parecía que todo lo vivido en los últimos tiempos le había cambiado sus sentimientos. Era una sensación extraña que no podía definir.

Supuso que sería por la emoción del regreso y dejó de pensar en ello.

Recordó que le había prometido a su vecina ir a visitarla, pero no tuvo ganas de hacerlo. -Iré mañana- se dijo.

Otros recuerdos se hicieron vívidos en su mente.

Se puso a pensar en Sophie, la novia que dejó al partir, y en Pete, su mejor amigo de toda la vida.

Pensaba tratar de ubicarlos a la mañana siguiente. No sabía muy bien que iba a decirles, pero sí sabía que quería pedirle perdón a ambos.

Seria un perdón tardío, pero perdón al fin.

Lo entenderían? Que les contestaría a sus porqués?

Todavía no lo sabía, pese a que llevaba mucho tiempo pensando en eso. No tenía idea de cómo iba a sortear esa dificultad.

Esa noche Alex durmió muy bien. Ninguna pesadilla vino a interrumpir su sueño, pese a que, por primera vez en los últimos 3 años, dormía solo, sin el abrazo tierno de Mabel para confortarlo.

Cuando despertó, sus padres y Bob, se habían ido a trabajar.

No sentía muchos deseos de desayunar. Solamente pensaba en encontrarse con Sophie y Pete.

Buscó en la guía telefónica, pues había olvidado el número, y llamó a la casa de los padres de Sophie.

No se animó a decirles quién era. Les dijo que era un viejo amigo del instituto, pero sus padres le contestaron que ella ya no vivía allí y no quisieron darle su nuevo teléfono a un desconocido.

Busco en la guía nuevamente. Sophie no aparecía. Buscó entonces a Pete.

Al fin encontró un Grant, Peter y llamó.

Una voz muy dulce y ligeramente grave, que reconoció inmediatamente, se oyó al otro lado del teléfono.

Con voz balbuceante dijo- ¿Sophie?-.

-Si -, respondió, también balbuceante y casi sin sonido del otro lado.

-Alex? ……Alex- Volvió a repetir….. -Eres tú?-

-Si- respondió Alex, -soy yo-.

Se sucedió un silencio, que Alex rompió al decir:

-He regresado ayer y mi primera intención fue llamarte, al igual que a Pete.

Busqué tu número en la guía telefónica, después de haber llamado a la casa de tus padres y que ellos me dijeran que no vivías más allí, pero no lo encontré-.

Alex dudó un instante. Quería hacerle una pregunta, pero no se animaba.

Por fin, lo hizo.

-Sophie, se que han pasado muchos años y que no tengo ningún derecho a hacerte esta pregunta, pero, éste es el número que figura en la guía con el nombre de Pete?-

-Si, en efecto- respondió Sophie, - es mi marido-.

Alex se quedó sin habla. Su mejor amigo y su novia estaban casados?

Bueno, y que esperaba?

Que ella estuviera esperando su regreso, con sus brazos abiertos, para abrazarlo y besarlo?

Y si así hubiera sido, que hubiera hecho él, ahora que Mabel estaba en su vida?

Tardó unos instantes en reaccionar, y luego, lentamente, midiendo sus palabras, y con mucho esfuerzo, pues sentía que le faltaba la respiración, Alex le dijo que la había llamado para pedirle perdón.

Que tenía muy claro que no servia de mucho después de tantos años, pero quería pedirles perdón.

-A tí y a Pete, por haberme marchado sin una explicación-.

Le pareció escuchar un profundo suspiro del otro lado.

Después de tomar aire, con un hilo de voz, le oyó preguntar:

-¿Alex, porque me abandonaste? Porqué te marchaste sin una explicación, sin un porqué?-

-Es muy difícil de explicar- le contestó. -Probablemente no podrías entenderlo, es mejor que las cosas queden como están. Sólo quería que supieras que lamento haberte dejado sin una carta, un llamado, un mensaje, un aviso. Lo lamento profundamente aunque te cueste creerlo. Sophie, se que es difícil entenderme, pero es verdad. No puedes imaginarte cuanto siento haberme ido en esas circunstancias-.

-Pues por muy difícil que me resulte entenderlo, podrías intentar explicármelo. Por favor!- le pidió con voz suplicante Sophie. -Hace cinco años que espero esa respuesta. Creo que me lo debes- espetó.

-Lo sé- dijo Alex, -pero no sé como explicarlo-.

-Empieza por el principio, por el medio por el final, por donde quieras, pero empieza por favor-.

-Lo siento Sophie, no puedo hacerlo por teléfono, y creo que no tiene ningún sentido intentar que comprendas mi decisión. Ojala puedas perdonarme algún día. Sólo puedo decirte que no fue porque había dejado de amarte que me fui. Fueron ciertas ….- Alex tomó aire tratando de encontrar las palabras adecuadas-…. complicadas circunstancias la que me obligaron a irme. Una decisión inesperada e involuntaria. Pero que no tenía nada que ver con nuestro amor de entonces. Es todo lo que puedo aclararte-. Y agregó -Me alegro encontrarte casada y con mi mejor amigo, que es una persona estupenda. Me alegro muchísimo por los dos-.

Su voz se entrecortaba, las lágrimas querían aflorar a los ojos celestes de Alex y él trataba con esfuerzo de contenerlas.

No quería que Sophie lo notase.

-Dile a Pete de mi parte que siempre estará en mi corazón al igual que tú, no importa donde esté. Que intente perdonarme-.

-Se lo diré, - contestó Sophie- pero no creo que las cosas sean tan simples como las ves tú. Él jamás comprendió tu actitud. Ninguno lo hizo. Está muy enojado contigo. Por él, por mí, por todo. No creo que pueda servirle tu pedido de perdón sino lo acompañas de una explicación-.

-Lo entiendo -dijo Alex- lo entiendo perfectamente, pero díselo de todas maneras


Sobre esta noticia

Autor:
Edelweys (185 noticias)
Visitas:
305
Tipo:
Opinión
Licencia:
Distribución gratuita
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Etiquetas

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.