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Teatro y juego

21/12/2013 15:03 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Juego los directores de teatro Federico Herrero y Nicolás Francisco Herrero: concepto de arte teatral y juego

Juego los directores de teatro Federico Herrero y Nicolás Francisco Herrero, publicaron el libro: -Arttes del teatro-, en al capitulo 3 se detienen los autores en el concepto de arte teatral y juego.

 

A continuación conceptos contenidos en la mismo.

 

Definición: el juego es una actividad generadora de placer que no se realiza con una 

finalidad exterior a ella si no por sí misma.

El Juego es una actividad vital con gran implicación en el desarrollo emocional y de 

gran importancia en el proceso de desarrollo de todo ser humano, especialmente 

durante la infancia, etapa en el que se desarrollan las capacidades físicas y mentales 

contribuyentes en gran medida a adquirir y consolidar de una manera creativa patrones 

de comportamiento.. 

El concepto de juego se hace necesario para determinar el acceso a la manifestación de la experiencia del arte y artes del teatro. 

Un juego que en cada función es distinto, juego que está formado por la presencia de actores y espectador.

La conciencia estética se muestra insuficiente y queda en mora con la amplitud de tal experiencia. 

Los obstáculos que la conciencia estética representan para la comprensión del fenómeno artístico llevan a Federico Herrero y Nicolás Francisco Herrero a apropiarse del concepto de juego. 

¿Qué se gana con la nueva perspectiva?

Se evita entender el fenómeno a través de las subjetividades implícitas en él (creador o receptor) y por tanto se avanza en la superación del moderno sujeto-objeto, se devuelve al fenómeno del arte su historicidad y con el concepto de representación.

Se confiere un carácter festivo al fenómeno del arte teatral acentuando su temporalidad.

El juego supera las subjetividades de quienes juegan y se escapa al asimiento que éstas quieren imponerle.

Hay en el arte del teatro, como en la fiesta, una accesibilidad muy particular

 Unas precisiones fundamentales sobre el modo de ser del juego conducen a entender el porqué se le toma como concepto de partida para explicar el fenómeno del arte escénico.

No se entiende el juego cuando se explora a través de los sujetos que participan en él. La esencia del juego los rebasa: la esencia del arte está por encima de quien está en juego en él; por tanto es inocuo preguntarle al artista, por ejemplo: ¿cuál es la esencia del arte? O ¿cuál es la esencia de su arte? O ir en búsqueda de lo que el artista quiso decir, quiso expresar: no es fortuito que más adelante desmitifique Federico Herrero la postura del artista frente a su obra, al fin y al cabo, al apreciarla, es ya receptor.

Ahora bien, para que el juego ocurra es necesario que se juegue. 

La forma de manifestación del juego es la auto representación y en ella también los jugadores se manifiestan, justamente, presentándose. 

No hay juego sin representación. 

No hay arte sin representación.

La explicación ontológica del arte cuando se tiene como hilo conductor el concepto de juego es lograda, en un primer momento, al pensar en el juego escénico (es decir, al tener presente que se juega para alguien).

 Lo que ocurre al juego como tal cuando se convierte en juego escénico es un giro completo. El espectador ocupa el lugar del jugador. 

Él, y no el actor, es para quien y en quien se desarrolla el juego.

Así se supera de algún modo la separación entre jugador y espectador que conjuraba la conciencia estética. El juego, alcanzando su perfección en la obra de arte, se transforma y convierte en una reconstrucción. 

La obra de arte tiene su verdadero ser en el hecho de que se convierte en una experiencia que modifica al que la experimenta. 

El sujeto de la experiencia del arte, lo que permanece y queda constante, no es la subjetividad del que experimenta sino la obra de arte misma, y en el caso del arte teatral con nuevas modificaciones producto de relaciones con el espectador anteriores al hoy. 

Y éste es precisamente el punto en el que se vuelve significativo el modo de ser del juego. Pues éste posee una esencia propia, independiente de la experiencia de los que juegan.

Hay en el arte del teatro, como en la fiesta, una accesibilidad muy particular. 

Digamos que se celebra lo mismo con cierta frecuencia, pero cada fiesta es distinta de la que la antecede. De esta forma intuimos un encuentro: una obra distinta en cada representación.

 


Sobre esta noticia

Autor:
Alejandra Tor (267 noticias)
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