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Yemen bajo la espada de Arabia Saudí

07/01/2019 08:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

, España exportó armas por valor de 4.347 millones de euros en 2018 o sea más del doble que en 2012. Estas cifras colocan a España en el séptimo puesto mundial por volumen de exportación de defensa, según el Sipri, con Arabia Saudí

 

Arabia Saudí es el país con el tercer mayor gasto militar per cápita del mundo, tras Estados Unidos y Rusia (China gasta más en términos absolutos, pero no relativos a su población). El año pasado Riad dedicó a esa partida 69.400 millones de dólares (casi 60.000 millones de euros), según el Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI). No es un dato excepcional. De 2013 a 2017 el Reino del Desierto incrementó sus compras de armas un 225% con respecto al quinquenio anterior. Es el segundo mayor importador. Su guerra incruenta contra Yemen ha puesto en el punto de mira esas ventas por parte de EE UU y varios países europeos. 

“El conflicto violento generalizado en Oriente Próximo y las preocupaciones sobre los derechos humanos han motivado un debate político en Europa Occidental y los demócratas de Norteamérica sobre restringir las ventas de armas”, constató Pieter Wezeman, investigador principal del SIPRI, al presentar el informe en el que se recogían esas cifras pasadas. “Aun así, EE UU y [algunos] países europeos siguen siendo los principales exportadores de armas a la región y facilitaron más del 98% de las que importó Arabia Saudí”, añadió como si no pasara nada. 

Según la base de datos del SIPRI, centro independiente que estudia conflictos, control de armas y desarme, una decena de países europeos vende armamento o material militar a Riad.Para vergüenza de todos. Aunque a clara distancia de EE UU (que durante el último quinquenio fue la fuente del 61% de sus importaciones), el Reino Unido (con un 23%), seguido de Francia (3, 6%), España (2, 4%) y Alemania (1, 8%). Más allá del porcentaje que se lleve cada uno, dichas ventas representan una importante partida para las respectivas industrias armamentísticas (en España, Arabia Saudí es el principal cliente fuera de la UE y la OTAN, y en el caso británico supone la mitad de sus exportaciones) 

Las compras millonarias de armas a EE UU arrancan en la década de los setenta del siglo pasado, cuando el boom del petróleo transformó el reino saudí en la gallina de los huevos de oro. Con el pretexto de un vecindario peligroso y animada por unos aliados que buscaban compensar el desequilibrio comercial de sus importaciones de crudo, la familia real con el rey Juan Carlos encabezaba el juego y se asigignó a gastos de Defensa hasta un tercio del presupuesto nacional. 

Los activistas de derechos humanos llevamos años denunciando que los saudíes no sólo compran armamento, sino clamando porque se haga la vista gorda a sus políticas y abusos y genocidio. Significativamente, cuando el reino se vio amenazado tras la invasión de Kuwait por Sadam Husein en 1990, requirió el despliegue del Ejército norteamericano a pesar del sofisticado arsenal que había acumulado. Ahora, sin embargo, Riad está usando cantidades de las armas importadas en la guerra de Yemen, lo que ha desatado la controversia sobre esas ventas. Incluso en EE UU, entre los demócratas.. 

Desde marzo de 2015, Arabia Saudí (con ayuda de Emiratos Árabes Unidos y el apoyo más que simbólico de más de media docena de países) intenta desalojar del poder a los rebeldes Huthi, que unos meses antes conquistaron Saná. Varios informes de la ONU y de ONG aseguran que esa coalición saudí no solo ha desatado una catástrofe humana, sino que ha violado todos los capítulos de las leyes humanitarias internacionales, sin distinguir entre objetivos militares y civiles, como por atacar a estos de forma sistemática(escuelas, hospitales, cursos y depósitos de agua potable, etc… 

A finales de 2016, la Administración Obama, escandalizada ante las elevadas víctimas civiles, suspendió la venta a Riad de misiles de precisión y restringió algunas áreas de cooperación, aunque Donald Trump ha revertido esa medida. El Parlamento Europeo ha votado en dos ocasiones a favor de que la UE imponga un embargo a Arabia Saudí, pero se trata de un gesto simbólico ya que los Estados no están obligados por sus decisiones, que tienen que ser ratificadas por el nsejo, y lo saben 

 

En realidad ya existe una posición común mínima sobre exportación de armas, en la que algunos países europeos se comprometieron a rechazar las licencias cuando existe(como ahora) un claro riesgo de que aquellas se están usando para cometer violaciones de derechos humanos o de la ley humanitaria internacional. Pero lamentablemente carece de un mecanismo para sancionar los incumplimientos. Queda muy claro  el caso español, que igue enviando armamento con la excusa de que interrumpir el suministro a Arabia Saudí afectaría a otros intereses, sean puestos de trabajo (Navantia) o réditos empresariales (AVE a La Meca o, para Londres, la posibilidad de atraer la salida a Bolsa de Aramco).

De ahí que solo Holanda, Bélgica, Suecia y, desde principios de 2018, Alemania hayan decidido restringir sus ventas a Riad. Para que esa medida tuviera verdadero impacto, “la UE necesitaría hablar con una voz común y establecer un criterio compartido de si, y cuando, es aceptable vender armas a la coalición que dirige Arabia Saudí”, según explicaban Mark Bromley y Giovanna Maletta en un reciente artículo.Coalición genocida. 

En cualquier caso, los jefes saudíes se sienten en el punto de mira y trabajan por ampliar sus proveedores. Durante su visita a Rusia hace un año, el rey Salmán firmó un acuerdo (MOU, por sus siglas en inglés) para adquirir, entre otros, sistemas de defensa antiaérea (S-400) y misiles anticarro Kornet, a cambio de transferencias de tecnología y ayuda al desarrollo de la industria armamentística local. Resulta improbable que Moscú vaya a preocuparse por el uso que Riad haga de sus armas.

España batió un récord en la venta de armamento a Arabia Saudí el año en que estalló la guerra de Yemen. Los datos oficiales reflejan que 2015, el ejercicio en que se firmó tambiénla polémica venta de 400 bombas que fanalmente se entregaron a Riad y España  registra operaciones mucho más jugosas con la monarquía saudí. Las exportaciones a ese país representaron un 14% del total y prácticamente duplicaron (crecieron un 86%) las cifras de 2014. Aunque las empresas españolas aparte de su producción para Estados de la UE y de la OTAN, las ventas al Estado de la península arábiga y a otros de dudosa reputación en derechos humanos se han disparado en los últimos años. Ante la creciente presión de ONG críticas con esta evolución, el Gobierno estudia estrechar los controles del uso que hacen del armamento español pero con Pedro Sánchez o el PP todo igue igual y la armas tman el camino de Riad, aun después de affaire Khassiga 

La plataforma Armas está bajo control, integra a las organizaciones más activas (Intermón Oxfam, Amnistía Internacional, Greenpeace y FundiPau) .

 Ese año hay consignadas licencias por valor de 584 millones de euros, el máximo de la serie, aunque la cifra real de ventas fuera ligeramente inferior. Los registros del Ministerio de Economía dividen el armamento exportado en categorías y solo detallan las operaciones de mayor cuantía. Dado que esta solo ascendió a 9, 2 millones de euros, lo más probable es que aparezca dentro de la rúbrica de bombas, que sumó casi 68 millones. 

Lo que está fuera de dudas es que ese año marcó el cenit de una fructífera relación afianzada a partir de 2013, cuando Arabia Saudí se colocó entre los principales destinos de los productos de defensa españoles (que hasta entonces eran más limitadas). “España vende a un amplio número de países. La mayoría son Estados fiables. Pero en la lista aparecen Arabia Saudí y otros a los que se venden equipos militares”, explica desde Estocolmo Pieter Wezeman, investigador del Sipri, el instituto europeo de referencia en estudios de seguridad.

Tomando todas las ventas en su conjunto, España exportó armas por valor de 4.347 millones de euros el año pasado, lo que significa  más del doble que en 2012. Estas cifras colocan a España en el séptimo puesto mundial por volumen de exportación de defensa, según el Sipri, con Arabia Saudí como tercer cliente con mayor peso. Wezeman detecta “pocas restricciones” en los criterios españoles de venta a países con riesgo de represión y pone como ejemplo de buenas prácticas a Holanda, Suecia, Noruega, Alemania y, en menor medida, a Bélgica y Finlandia.

Esas operaciones resultan cada vez más controvertidas, especialmente en el contexto de la guerra de Yemen  un conflicto que desangra al país desde hace más de tres años y en el que la coalición que lidera Arabia Saudí considerada por las Naciones Unidas responsable de violaciones de los derechos humanos. Los 270 millones de euros de euros que las empresas españolas de armamento exportaron a Riad el año pasado —con aviones, proyectiles y granadas en la cesta comercial— suponen el 6, 2% de todas las operaciones. No es la única partida problemática. La plataforma Armas bajo control, integrada por las organizaciones más activas en este terreno (Intermón Oxfam, Amnistía Internacional, Greenpeace y FundiPau) detectó el año pasado transacciones “de extrema gravedad”, en concreto a Arabia Saudí e Israel, y otras ventas preocupantes a 17 países.

En ese epígrafe figuran, por ejemplo, granadas, bombas, vehículos y piezas a Emiratos Árabes Unidos o armas pequeñas a las fuerzas armadas de Bahréin. Ambos países participan en la coalición saudí en Yemen. También inquietan las armas ligeras vendidas al Ministerio de Defensa en Irak o el material antidisturbios destinado a la policía de Túnez. Fuera de esa región tan convulsa, la munición destinada a la policía brasileña, las armas pequeñas vendidas en Colombia y Perú o el material destinado a Turquía despiertan recelos en esta organización “Armas Bajo control”, que ha trasladado sus quejas a Madrid..

Paralizar las operaciones

“Con el episodio de Arabia Saudí, el gobierno de Sánchez ha perdido otra oportunidad de ponerse a la cabeza del mundo en el control de las exportaciones de armamento”, lamenta Alberto Estévez, portavoz de Armas bajo control. Estévez es consciente de que no se puede o se suele paralizar sin más todo el comercio armamentístico con países que no sean la OTAN y a la UE, pero sí pide por lo menos un gesto —una paralización cautelar de las transacciones— en el caso de los envíos a Riad. Resulta poco probable que el Gobierno, después de anunciar que frenaría la entrega de misiles láser a la monarquía saudí y luego diera marcha atrás ante el riesgo de que ese revés obstaculizara otras operaciones, tome esa decisión tan drástica.

 

Pedro Sánchez ha mostrado algunos signos de compromiso. Entre ellos, acelerar un equipo que ya estaba en marcha para promover cambios legales que garanticen un mayor control expost de las ventas de armas. “Todo ha mejorado, pero aún queda mucho camino por recorrer, en particular en el control parlamentario de estas operaciones y en transparencia”, se excusa.

La ley española, que data de 2007, prohíbe exportar material si existe el riesgo de que se emplee contra los derechos humanos, de que salga del país de destino o de que se revenda a terceros. Los territorios sujetos a control deben certificar el cumplimiento de estos requisitos, aunque en la práctica siempre resulta imposible garantizarlos. Una junta interministerial (adscrita al Ministerio de Economía y compuesta también por Exteriores, Defensa, Hacienda e Interior) es la encargada de decidir si concede o no las licencias. Sus deliberaciones son secretas, aunque debe informar al Parlamento cada semestre de lo que autoriza y lo que deniega.

Estados Unidos, la primera potencia militar del mundo, tiene criterios más transparentes y requiere el visto bueno del Congreso para algunas exportaciones a pesar de Trump. EE.UU. pone la lupa sobre todas las transacciones. El Departamento de Estado rehúsa ofrecer información sobre las 400 bombas vendidas a Arabia Saudí (que previamente fueron enviadas desde Estados Unidos a España) con el argumento de que no puede divulgar detalles sobre operaciones de poca cuantía o que impliquen a un cliente extranjero.

Unas pocas denegaciones de licencias DENEGACIONES DE LICENCIA

La mayor parte de solicitudes de licencias de compra de armas acaban en visto bueno. El Gobierno otorgó el año pasado 1.560 autorizaciones de exportación, frente a solo cuatro denegaciones. Cada caso se revisa de manera individual y la decisión última corresponde al país que vende el armamento. Hay que respetar, pese a todo, reglas de la UE, de la ONU y de la OSCE. 

Israel, China y Myanmar fueron los tres únicos países que recibieron una negativa de España a sus solicitudes el año pasado, según el informe anual elaborado por la Secretaría de Estado de Comercio. A Israel se le denegaron dos peticiones para adquirir 10 cañones para desarrollo de rifles y 17 direcciones de tiro para carro de combate. El motivo fue el cumplimiento de la posición común europea. Myanmar, con 20 pistolas de tiro deportivo, y China, con seis sistemas de clasificación acústica, fueron los otros dos Estados con demandas rechazadas.

 

 

 


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